De "La obra pictórica completa de El
Bosco" Introducción de Dino Buzzatti, Biografía y estudios
críticos de Mia Cinotti. Clásicos de Arte, Noguer -Rizzoli
Editores -1968.
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IV. El Infierno Musical
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Imagen de "El Infierno Musical"
Hieronymous Bosch. Ejecución: Autógrafa. Técnica: óleo.
Soporte: Tabla. Dimensiones: 220 x 97. 1503-1504. Localización: lugar
abierto al público.
Cara
interior del postigo de la derecha, con el castigo de los pecados carnales y
de otras culpas(para Bax [1956], se trata de los pecados capitales), realizada
según la ley de correspondencia (para Tolnay [1937 y 1965], que alude
a Dante); fuentes literarias, la Visión de Tondalo [Tolnay: ver
Documentación, 1482], especialmente para el infierno de hielo y fuego,
para el Satanás que devora a los condenados, para el puente sobre el río,
pero también el Grand calendrier des bergers de 1493 [Baldass,
1959].
- Tolnay, Bax y Fraenger atribuyen a los diversos elementos una
simbología
sexual (vaso y linterna, emblemas femeninos; cuchillos y patines, emblemas
masculinos; subida de la escalera, el acto sexual);
- Combe [1946 y 1957] recuerda
la Biblia y la alquimia (con la que se relacionan los colores fríos,
negro y azul, de los tenebrosos pozos del infierno).
- Para Tolnay, este infierno
es un pavoroso sueño del pintor, identificado con el hombrecillo apoyado
en el borde del huevo hueco;
- Para Fraenger [1947], el testimonio de la restauración
universal mediante los tres instrumentos que se precipitan del paraíso
con Lucifer, que redimirán a los pecadores con la revelación
musical de la Trinidad;
- Para Castelli [1952] el hielo del infierno es el
fin lógico
de la sensación pura; Combe recuerda la amenaza de Ruysbroeck al pecador,
que será helado por haber despreciado el verdadero amor y adorado el
falso.
- Estilística e iconológicamente, se trata del desarrollo del tema
del infierno como
está representado en el Tríptico del Heno (n.21),
para Baldass, también del infierno del Tríptico del Juicio de Viena
(n.50), con composición en planos superpuestos de abajo arriba, pero aquí en
leve zigzag y con sentido mucho más refinado de tonos claros sobre el
fondo sombrío.
- Momento figurativo culminante es la imagen del monstruo
central, el hombre alquímico [Combe]: los colores (de abajo arriba,
negro, blanco, rojo) reflejan los estadios de cocción del mercurio;
las piernas como árbol vacío (que recuerdan el tema del crisol
alquímico
y del regazo de la naturaleza; ver Catálogo, N.43 D) se apoyan en
las dos navecillas 'del arte y la naturaleza' que llevan 'la gran obra' (
en cambio, para Tolnay serían las 'barcas azules' de la destrucción,
véase
el n.16);
- El cuerpo es el huevo alquímico (para Fraenger, el huevo
universal corrompido; para Bax, una oca gigante, decapitada, alusión
a una bárbara
diversión local); en el hueco una diabólica taberna con la
enseña
obscena de la gaita;
- La bruja que sirve, con tocado en media luna, recuerda
la papisa de los naipes [Combe].
- La cabeza del monstruo, probable autorretrato
[Benesch] que introduce el elemento habitual del pensativo 'testigo' sostiene
una pieza circular con gaita rosada (emblemas femenino y masculino [Bax])
sobre la que giran brujas, demonios y pecadores.
- Una primera idea para el hombre-árbol está en el esbozo, bastante juvenil, que representa a San Antonio,
del Kupferstichkabinett de Berlin, en cuyo reverso está el Concierto
en el huevo(n.7); un dibujo con variantes, considerado auténtico [Tolnay;
Baldass; Combe], está en la Albertina de Viena; una paráfrasis
en el Kupferstichkabinett de Dresde (Tolnay lo cree de imitador; Bax [1949],
autógrafo).
- El arpa, el laúd y el órgano de manivela del
infierno musical, convertidos en instrumentos de suplicio y rodeados de condenados
que cantan con la partitura, son para Tolnay y Bax (que apelan a Freud) símbolos
sexuales del castigo del pecado carnal; para Combe, instrumentos bíblicos
de alabanza al Señor, olvidados en vida por los pecadores; para Fraenger
(al que se opone Lenneberg [1961]), recuerdos de la armonía del paraíso;
- La partitura llevaría una música nupcial adamítica;
el que mueve la manivela del órgano es un mendigo al que se reconoce
[Bax] por la cuerda con marca de plomo que cuelga de la escudilla, impuesta
por un orden de 1459.
- El monstruo en
el trono, con cabeza de pájaro y los pies en las jarras del diablo,
es Satanás [Combe; Franger; Tolnay]; devora a los condenados y los
pasa como excemento a una bola trasparente (contrapunto de las bolas voluptuosas
del Jardín
de las Delicias);
- En el borde de la cloaca, el condenado que echa monedas
de oro por el trasero alude a la herejía de la transmutación
alquímica;
el que vomita, al primer estadio de cocción (negro), llamado también
'vómito' [Combe]; pero recordemos que la náusea, expulsión
de cosas no asimiladas es un aspecto de lo demoníaco, de la separación
del ser [Castelli]. Alrededor de estos grupos se multiplican los castigos,
en parte identificables por comparación con los Siete
Pecados(n.2).
- Abajo, a la izquierda, está el suplicio del
iracundo,
atravesado, con alusión a una pelea entre jugadores de dados, que están
tras él, asaltados por los demonios [Combe; Baldass];
- La mano que
bendice, atravesada por el cuchillo, es la caridad del Salvador, aniquilada
por los pecadores [Combe];
- El hombre desgarrado por los perros simboliza la envidia [Baldass];
- A la derecha, escena del pacto con el Diablo [Combe] que un condenado es
inducido a firmar por un brujo con cabeza porcina y toca monacal y por otro
sapo representado en la espalda, y tabla de textos alquímicos egipcios:
el monstruo que ofrece la pluma lleva colgado un pie cortado, símbolo
alquímico
de la fijación del mercurio ('cortar el pie');
- Para Bax se trata en
cambio de una escena de lascivia;
- Para Fraenger, de polémica sobre la
avaricia del clero.
- Sobre el estanque helado, pecadores en patines, emblemas
sexuales, lo mismo que los cuchillos (en cambio, para Combe, cuchillos, flechas,
lanza, son figuras del fuego de crisol alquímico).
- La letra 'M' grabada sobre los dos gigantescos cuchillos, que se repite en otras obras (ver Catálogo,
n.50 y 51 D), fue diversamente interpretada como firma de Jan Mandyn [Glück, "Zeitschrift
für bildende Kunst", 1895], de Jan Mostaert [Dollmayr, 1898], de un
cuchillero de 's-Hertogenbosch, puesto por Bosco en el infierno [Frimmel, 1898;
Glück, 1904; Gossart, 1907]; como inicial de 'Mundus' signo de universalidad
puesto al emblema masculino [Tolnay]; como letra de signo zodiacal de Escorpión,
emblema de los órganos masculinos, relacionado con la letra del azufre,
elemento masculino alquímico [Combe].
- La oreja gigantesca atravesada
por la flecha es considerada emblema de la infelicidad [Tolnay (que indica
el prototipo en miniatura del Livre des merveilles du monde)] o de
la sordera a la palabra evangélica "quien tiene oídos para oír, que
oiga" [Combe].
- La llave que cuelga de un bastón sostenido por un
fraile (sobre la cabeza de un toro, a la izquierda) es interpretada diversamente,
como símbolo sexual [Bax], deseo conyugal prohibido al clero [Tolnay],
llave del conocimiento despreciada por los doctores de la ley [Combe]. En el
límite a la derecha, junto al linternón, está representada
la avaricia o, según Baldass, un ladrón sacrílego.
- Al
fondo, la visión del infierno de fuego: Fraenger ve el simbolismo de
los cuatro elementos:
- Aldea = tierra
- Río infernal = agua
- Molino de viento
con las aspas luminosas = aire
- Volcán = fuego
- Bax piensa que la zona
acotada es el purgatorio; Combe observa en el tema del fuego la unión
del carácter sexual
y el herético (castigo de Sodoma y Gomorra).
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