Nyfes

Nyfes, Novias por encargo

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"Nyfes", crítica cinematográfica, por Xrisí Tefarikis.

ADVERTENCIA: SPOILER. Este artículo contiene detalles de la trama de la película.

BridesPoté mu den katalaba
Ti kribis stin psiji zu
Pión pono ejes sindrofiá
Ke den me thés mazi zu.

Akús fonés pu su milun
Ke psémata zu lene ne
Aj! kita ego plai zu
dio matia idia klene..

(Traducción del griego al español de ambas estrofas):

Nunca pude comprender
qué ocultas en tu alma
¿Cuál es el dolor que te acompaña
y que te impide estar junto a mí?

Escuchas voces que te hablan
y tú mientes al responder
¡Ay, mírame que a tu lado estoy
y hay lágrimas en tus ojos y en los míos!

Estos versos musicales son el “leifmotiv” de la película “Novias por encargo” (“Nyfes” en griego y “Brides” en inglés”) y que podrían estar en el pensamiento de los maridos que encargaban  compatriotas femeninas para desposar en la nueva tierra a la que habían inmigrado... A éstas las llegaban a conocer por fotos y algunas referencias que enviaban intermediarios a cargo de esta misión. La bellísima música original de la película la compuso Stamatis Spanodoukis, y son temas que colocan con precisión el acento en la nostalgia, el romance y en la esperanza matrimonial de las 700 muchachas que viajan a bordo del transatlántico griego “King Alexander II” cuyo destino era la ciudad de Nueva York. La inspirada y artística dirección fotográfica de la película estuvo a cargo de Giorgos Arbanitis, quién ha colaborado en varios filmes del prestigiado cineasta heleno Theo Angelopoulos, ganador de la Palma de Oro Cannes en 1998 con “La Eternidad y un día” y muy conocido entre los amantes del cine arte internacional.

“Novias por encargo” ha sido considerada por la crítica internacional como el mejor film griego de los últimos cuarenta años. Obtuvo cinco premios y no pudo ser nominada al Oscar a la mejor película extranjera del 2005 porque más del cincuenta por ciento de los parlamentos son hablados en inglés. Es probable que la película haya hecho prevalecer el idioma anglosajón ya que el productor ejecutivo es el afamado director cinematográfico norteamericano, Martin Scorsese. “Esta película extraordinaria viene a resolver una inquietud que tenía desde hacía años y que guarda relación con las familias de inmigrantes mediterráneos que se formaron en Norteamérica como la mía propia. Mis abuelos paternos y maternos llegaron en esa condición a los Estados Unidos” señaló Scorsese para la première del film griego.”Pandelis Voulgaris es un director de excepción a quién conocí a través de Elías Kazán” agrega el director de “La ultima tentación” entre tantos otras destacados películas contemporáneas y que abordó el tema de la inmigración en uno de sus últimos éxitos cinematográficos:”Pandillas de Nueva York”.

Brides, Nyfes, Novias por encargo, por Pantelis VoulgarisLa autora del libreto es Ioanni Karistiani, esposa del director Voulgaris, quién escribió esta película basada en hechos de la vida real.

La guerra, la pobreza, la orfandad, reinaban en Grecia, en Rusia, y en otros países mediterráneos después de finalizar la Primera Guerra Mundial en 1918. Para los griegos que vivían en el Asia Menor las cosas empeoraron ya que las contiendas entre griegos y turcos iban tornándose cada vez más cruentas. Esmirna, el estratégico puerto turco habitado en gran parte por griegos era el centro de escaramuzas a partir de 1919 y la violencia fue “in crescendo” hasta Septiembre de 1922.

Cuatro meses antes de que la ciudad fuera incendiada y más de 500.000 griegos perdieran la vida en este trágico episodio, permanecía en Esmirna Norman Harris, un fotógrafo norteamericano en calidad de corresponsal de guerra del diario “Boston World”. El periodista gráfico fue despedido de su empresa porque consideraron que sus tomas eran demasiado artísticas y no mostraban la cruda realidad que se estaba desarrollando realmente en Esmirna. Así es como Harris decide regresar a los Estados Unidos para intentar una nueva profesión y un intento de reconciliación para su fracasado matrimonio.

Por otra parte, la cámara de Voulgaris nos traslada simultáneamente en el inicio de la película a la isla de Samotracia donde vemos el regreso de Heleni Douka a su tierra natal. Ella había tenido el privilegio de ser elegida por su familia para viajar a los Estados Unidos para contraer matrimonio con Pródromos, un sastre de Esmirna que residía en Chicago y que había solicitado una “novia por encargo”.

Brides, Nyfes, Novias por encargo, por Pantelis VoulgarisHelení, que era una de las cuatro hermanas Douka, no quiso permanecer en los Estados Unidos y se sintió muy ajena al clima y a los costumbres de ese país. Por tanto, por consejo de una griega afincada en los Estados Unidos, la viuda madre de las Douka,  decide enviar a otra de sus hijas, Nikki, para sustituir a Heleni.

Luego, nos trasladamos a la región de Tracia, en el Norte de Grecia, donde vive Jaró, una muchacha que parte a regañadientes a cumplir su destino de “novia por encargo” ya que está enamorada de un joven soldado griego.

Odessa es el lugar donde el empresario y proxeneta georgiano Karabulat entrevista a setenta muchachas rusas para cumplir con la misión de contraer nupcias en los Estados Unidos. La mayoría de éstas viajan engañadas porque no saben que algunas de ellas serán vendidas en calidad de prostitutas.

Es mejor estar mal casada que sola

Así reza un antiguo proverbio griego en relación al sexo femenino. Por entonces y hasta hace algunas pocas décadas atrás, el lugar de las mujeres estaba en el hogar, a cargo del desarrollo de una familia exclusivamente. La otra alternativa era ser solterona, lo que era muy denigrante. Por tanto, apenas las mujeres tenían edad de merecer, debían contraer matrimonio a la brevedad para no quedarse “vistiendo santos”. Si se conjuga esto con la guerra, la pobreza, la orfandad, era muy comprensible que muchachas jóvenes de un país al otro lado del mundo viajarán a miles de kilómetros de distancia para desposarse con un desconocido.

La partida de este grupo de modestas muchachas de origen griego, ruso, turco y armenio en busca de un futuro promisorio no era precisamente trágica y la mayoría acogía la petición matrimonial de buena gana. Además sentían que su matrimonio aportaría ayuda económica a sus respectivas familias.
                              

El intruso amor

El pragmático arreglo matrimonial de las jóvenes inmigrantes no incluía el amor ni la pasión. En aquel entonces se pensaba que el amor venía después del matrimonio junto con la constitución de la familia. Y esta mentalidad imperaba en todas las clases económicas y sociales.
El drama de “Novias por encargo” se desata cuando aparece el amor.

El romance entre Norman y Nikki ya empieza a gestarse a través de  miradas iniciales en un café turco de Estambul antes de zarpar. ¿Es que los ojos hablan? Así comienzan todos los enamoramientos.

Las futuras esposas viajan en tercera. Visten recatados trajes, hablan en silencio y lentamente comienzan a contraer amistad entre ellas. Como contrapartida tenemos a los pasajeros de primera clase, una mezcla de turcos y griegos adinerados, norteamericanos, ingleses entre otros, y el idioma en el que se comunican todos es en inglés incluido el capitán del barco. Norman Harris se cuenta entre ellos pero siempre busca la ocasión de bajar a tercera clase para ir a ver a Nikki y poder conversar y entretenerse con la brillante mente de la joven griega quién es la única que sabe hablar el inglés.

Por otra parte, Jaró, la muchacha de Tracia que a diario lee las cartas de su amado Manolis acompañada de su amiga Nikki, comienza a sufrir trastornos psicológicos a bordo del trasatlántico. Su lucha interna se desata entre el amor por su padre y sus hermanos quienes precisan de su guía femenina (la madre había fallecido) y la futura ayuda económica que podía brindarle su  matrimonio con un inmigrante griego que reside en Canadá.

Como estas empresas matrimoniales lejanas de la tierra natal no son para personas vulnerables, Jaró termina arrojándose al mar.

La escena más emotiva, a mi juicio, de la película, es cuando el “Alexander II” arriba al puerto de Nueva York y el lugar está colmado de hombres bien ataviados, con ramos de flores en las manos y letreros para que sus “novias por encargo” los identifiquen. En su gran mayoría, se ven muchos rostros alegres, abrazos, besos de bienvenida. La interrogante es qué resolverán Norman y Nikki, ya profundamente enamorados, al arribar a los Estados Unidos. ¿Prevalecerá el amor o la racionalidad?

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