Infierno Musical, de El Bosco

"El Infierno Musical", del Tríptico de las Delicias, de El Bosco

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El panel del Infierno Musical

De "La obra pictórica completa de El Bosco" Introducción de Dino Buzzatti, Biografía y estudios críticos de Mia Cinotti. Clásicos de Arte, Noguer -Rizzoli Editores -1968. Transcripción de Henzo Lafuente.

El Infierno Musical, de El Bosco

El llamado Infierno Musical ocupa el postigo derecho de El jardín de las delicias y constituye probablemente la visión más perturbadora de todo el tríptico. El sobrenombre procede de los enormes instrumentos que dominan la escena: un laúd, un arpa, una zanfoña, trompetas y otros objetos musicales que han dejado de producir armonía para convertirse en aparatos de tormento. Un condenado aparece atravesado por las cuerdas de un instrumento, como si la música misma se hubiera vuelto materia agresiva. La asociación entre música profana y pecado tenía antecedentes en la cultura moralizante de la época, aunque resulta difícil establecer hasta dónde llega aquí una intención precisa del Bosco.

Plásticamente, la tabla produce un contraste brutal con la luminosidad del panel central. El color se enfría y se oscurece, mientras las llamas del fondo introducen focos anaranjados que parecen incendios vistos durante la noche. Las figuras ya no forman una multitud entregada al placer, sino un conjunto fragmentado de cuerpos sometidos a fuerzas que no controlan. En el centro aparece el célebre Hombre-Árbol, una criatura de estructura casi arquitectónica cuyo cuerpo abierto contiene una escena de taberna. Su presencia organiza visualmente el caos y, al mismo tiempo, lo vuelve más extraño: parece mirar al espectador desde dentro de su propia condena.

El simbolismo funciona mediante inversiones. Los instrumentos asociados al entretenimiento se convierten en instrumentos de castigo; el juego conduce a la tortura; la comida se transforma en inmundicia. Incluso el paisaje participa de esa lógica, alternando fuego y hielo. El Bosco no parece interesado en construir un infierno coherente según una geografía teológica, sino en reunir imágenes capaces de producir asociaciones inmediatas y perturbadoras.

Su trascendencia está precisamente en esa resistencia a quedar completamente descifrado. Sabemos bastante sobre sus fuentes y sobre la tradición moral que sustenta la escena, pero algunas correspondencias siguen siendo hipotéticas. Esa zona de incertidumbre ha permitido que el Infierno Musical sobreviva como algo más que una ilustración medieval del castigo: conserva una extraña capacidad para convertir objetos cotidianos en imágenes de pesadilla.

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