Odiseo Elytis: El invisible abril- Odysseus Elytis

Odiseo Elytis: El invisible abril

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Odiseo Elytis: El invisible abril. Artículo publicado en libro 'Byzantion Nea Hellás', 9 y 10. 1990. Centro de estudios Bizantinos Neohelénicos Fotios Malleros. Facultad Filosofía Humanidades, Universidad de Chile.

Transcripción de Xrisí Tefarikis xrisit@namb.zzn.com

Odiseo Elytis: El invisible abril

Por Nina Anghelidis-Spinedi.

Odiseo ElytisLa autora del artículo es Nina Anghelidis-Spinedi. Nació en Grecia y estudió en su país natal. A partir de 1954 reside en Buenos Aires donde ha desarrollado una amplia labor de difusión de la cultura neohelénica, ya como escritora o como traductora.

«Hacia fines de 1984 Odiseo Elytis dio a conocer su obra Calendario de un invisible abril. Se trata de un calendario poético que cubre, día tras día, un mes de la vida literaria del poeta(seguramente el mes de abril de 1981), aunque se extienda siete días del mes de mayo. A casi todos los días corresponde un breve poema, o dos; nunca más de tres y, en nueve casos, ninguno. En total, cuarenta y nueve poemas, a los que debe sumarse el introito y la conclusión.

Desde su aparición, este libro de poemas-que es inmediatamente posterior a Tres poemas con bandera de ocasión(1982)-atrajo el interés de la crítica helénica. Entre los numerosos trabajos publicados sobre el mismo, cabe destacar el de Anthoula Daniíl("Odysseas Elytis, una marcha en sentido inverso, 172 páginas) donde se analiza, con mayor o menor fortuna, cada uno de los poemas del calendario. Resultan asimismo de gran interés las notas firmadas, en el número triple (21, 22 y 23) de la revista "Xartis" de Atenas- dedicada integralmente a Elytis- por Andreas Belezinis. "el mito de la muerte y la inmortalidad en el calendario de un invisible abril".

El mes de abril en Grecia es particularmente rico en significaciones y acontecimientos. No sólo es el escenario de la primavera, sino que también durante su transcurso suele celebrarse la Semana Santa cristiana, como en el caso considerado. Otras alusiones míticas, tan queridas por el pueblo griego, pueden ser referidas a este mes. Elytis, que lo ha tenido muy en cuenta, recuerda que el primero de abril es allí el "día de los santos inocentes", durante el cual la equívoca mentira es permitida. Es evidente que él incorpora personajes y situaciones provenientes de una mitología propia(títulos de películas, citas de textos no identificados, nombres desconocidos, etc.) Que el lector comprometido deberá adivinar o descubrir en la medida de lo posible y de su interés.

En un reportaje, el poeta se niega a revelar las claves. Salvo aclarar que las citas interpoladas en el texto corresponden al "paraíso" del dante y que Doménico Theotocópoulos"El Greco" murió en abril: considera que dar más explicaciones constituiría "un asesinato de la imaginación del lector". Como toda obra hermética, ésta lo es y "el calendario" permite varias lecturas y permite varios niveles de interpretación, pero hay algo más que debe tenerse presente en todos los casos: si bien cada uno de los poemas goza de autonomía- son una suerte de "secuencias del alma"- forman una unidad en su conjunto. Si se pierde esto de vista, se habrá renunciado a comprender lo que Elytis nos dice.

El poema -a esta altura resulta legítimo hablar del poema nos enfrenta con una meditación sobre la muerte, hablando a propósito de la vida. Elytis se vale para ello de una crónica autobiográfica donde la relación espacio-tiempo ha sido alterada -que trasciende su propia contigencia y se proyecta más allá de lo cotidiano. Asistimos a su tránsito por este mundo, sin la guía de un Virgilio, pero la sombra de grandes poetas como Dante, Lautreaumont, Hölderlin, y por fin Eliot("abril es el mes más cruel...") Lo acompañan en esta aventura metafísica de dar su propia, y a la vez poética respuesta, a las interrogantes fundamentales que los hombres de todos los tiempos se han formulado. Quien haya frecuentado las obras del Premio Nobel de literatura de 1979, sabe que no es la primera vez que el poeta se enfrenta con el tema de la muerte, no obstante, teniendo en cuenta que el poeta somete sus temas a una muy larga elaboración, es posible rastrear en sus anteriores trabajos los núcleos a partir de los cuales ha desarrollado la presente obra. Escribía en Anijtá Jartiá(1974)"la primera verdad es la muerte. Queda por descubrir cuál es la última... He aquí por qué escribo. Porque la poesía comienza allí donde la última palabra no la tiene la muerte. Es la finalización de una vida y el comienzo de otra, que es la misma que la primera, pero más profunda, que llega hasta el lugar más alejado que puede descubrir el alma. Allí donde el sol y el Hades se tocan". Esta cita encierra implicitamente el plan del calendario: el poeta se propone explorar, junto con el lectortales profundidades, no se ocupará del hombre que guarda su nombre en los registros municipales, sino que se propone obedecer a "ese otro que no conozco, que soy yo mismo, entero, no la mitad que camina por las calles": para ello intentar despojar a la muerte de todos aquellos significaciones que se le han conferido en las más distintas épocas, llevarla a su máximo grado de pureza, para poder avizorar, a través de ella, la verdad de un mundo de otro modo inaccesible. "esto es lo que estoy esperando año tras año, con una arruga más en la frente y una menos en el alma, el reverso total, la transparencia absoluta".

El mundo exterior aparece aquí como un reflejo distante del mundo interior del autor, al cual se contrapone, y al que, sin embargo, da sustento material. Cada día aparece como la estación de un calvario personal. ("ahora, adelante, mi mano diestra, aquella que te hiere endiabladamente, píntalo... " exclama en el introito) dulcificado, iluminado por la digna belleza de su poesía. El poeta da testimonio lúcido del progresivo desgarramiento a que sido sometida su envoltura terrenal. Ya no sueña con ser eterno(abril, 22, miércoles santo) ni con asir lo inasible(abril, 25, sábado santo). Siente que es la muerte misma, pero todavía joven, que recién comienza(abril, 24, Viernes Santo).

En toda vida hay una Semana Santa personal en la que la revelación de lo sagrado nos enfrenta con nuestra propia muerte, a la vez que nos coloca en trance de resurrección por obra del espíritu. Esta epifanía singular puede marchitarse en las cavernas del miedo-obscuridad y vacío-o ser asumida por su protagonista. Elytis lo prefiere así: su destino es el morir, desciende a ocupar su sitio en el sepulcro(abril, 26,domingo de pascua) para renacer luego, bajo otras apariencias, desnudo frente al espejo, (abril, 29, miércoles). Ahora sabe que el Hades es un baile de disfraz( mayo, 1), ha superado el tiempo histórico y una voz le advierte-Dante- que ya "no está en la tierra"(mayo, 3, domingo). El tiempo de las cronologías lo abandona y el poeta ingresa en lo mítico atemporal. Sus contemporáneos ya no lo podrán entender, su escritura se ha vuelto legendaria(mayo, 7, jueves).

Las palabras del dístico final":todo se pierde. A cada uno le llega su hora. Todo permanece, yo parto. Ustedes, ahora, veremos", constituyen el gesto estimulante de provocación, no desprovisto de irónica ternura, de alguien que siente que ya ha pasado la prueba de este mundo.

Este libro de Elytis ha desconcertado en cierto modo, a una parte de la crítica, no tanto por su hermetismo como por su tono, que no vacilan en calificar de elegíaco. Creen descubrir una nota de pesimismo, justamente en un poeta considerado "optimista". Este enfoque ha fastidiado a Elytis, que lo rechaza. Considera que ambas adjetivaciones son falsas, producto de asociar obligadamente la juventud o la luminosidad, presentes en sus poemas, con la alegría y la ausencia de problemas, lo que no es siempre así. Descubrir en el "calendario" un aire fúnebre o pesimista demostraría que no se ha comprendido la óptica del autor, libre de los prejuicios que él se propone aventar.

Pero es cierto también que la luz del Egeo no resplandece en esta obra como en otras oportunidades y que sus versos están teñidos de una melancolía que no le es habitual. Por momentos, nos parece asistir a una despedida. Sin embargo, una lectura atenta y sin preconceptos, permite concluir que no estamos ante un adiós(los proyectos a largo plazo y actuales trabajos del poeta lo confirman) sino, tal vez, frente a un verdadero exorcismo.

Esta serie de poemas creados en el suceder de un calendario además de un clímax poético propio, donde el lenguaje ha sido destilado al nivel de exigencia y sensibilidad a que nos tiene acostumbrados Elytis, ofrece al lector el atractivo de innovaciones estilísticas que el mismo analiza."si se está atento se verá que los movimientos de las cosas se realizan tan solo como una lente puede captarlos y mostrarlos: el cuarto iluminado que se desplaza en la noche(abril, 10, viernes), la mujer de negro que avanza con su perro sin poder llegar (abril, 7, martes)": y ahora es demasiado tarde para comprender que a medida que ella avanzaba, tanto mayor/ era el vacío, y que no alcanzaríamos/ a encontrarnos nunca, una cabeza de animal que aparece y desaparece de inmediato(abril, 12, domingo), etc. Una técnica tal me ayuda mantenerme gracias a un decoupage atrevido, en una duración que no coincide con el tiempo corriente" de esta manera el poeta intenta superar el inevitable desencuentro que existe entre el tiempo histórico en el cual transcurre el abril visible, con el tiempo mítico donde ubica el invisible. En hacer compatible tal asincronismo ha dedicado Elytis sus mayores esfuerzos de escritor, sin que ello, empero, afecte la belleza de sus versos, solo comparable a sus más logrados poemas.»

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