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Novela Una Burguesa Rebelde, de María Angélica Blanco

María Angélica Blanco, la escritora chilena penquista que escribió la novela “La noche de las cuatro lunas”, “La poetisa desnuda” y el ensayo, “Mujeres en el acontecer de Concepción” acaba de publicar su última novela editada por Planeta: “Una burguesa rebelde” que podría resultar un éxito de ventas debido a la inteligente combinación que la autora hizo al entremezclar la historia de la liberación femenina en Chile- que aparece simbolizada por la figura de una mujer aristócrata y rica, Trinidad Basualto- y su influencia en el despertar del “Beauvorismo”( seguidoras de Simone de Beauvoir) en las féminas criollas.

“La Burguesa Rebelde” nos trae a la memoria la inolvidable novela “El Manantial” de la escritora ruso-norteamericana, Ayn Rand, que después fue llevada con gran éxito al cine en la década de los cincuenta­ -tanto por la similitud de la protagonista femenina como por la influencia del entorno que la definió- la metrópolis de Nueva York.

El público se preguntará porqué una burguesa noble y adinerada de los años cuarentas está empecinada en conseguir su libertad- y no su independencia- como recalca Blanco, cuando se ha nacido privilegiada con belleza, alcurnia, inteligencia, cultura, entre otros. La respuesta es simple: sólo una mujer con estas características podía tener acceso a los escritos feministas que comenzaron a circular en esos años. De partida, sólo una muchacha de la élite chilena podía hablar y leer en francés en la década de los cuarenta. Así fue cómo las obras de Simone de Beauvoir encontraron acogida entre estas selectas mujeres que también tenían la posibilidad de viajar al extranjero aunque fueran en calidad de acompañantes de sus cónyuges. La novedad de esta novela es que la autora traslada a la protagonista a Nueva York y no a París como solía ser la moda hasta los años treintas. Nueva York era la nueva capital del mundo occidental- y probablemente lo siga siendo hasta la fecha- y hasta allí llega nuestra protagonista al poco tiempo de contraer nupcias. Con su marido, Fernando Santana, hijo del más prestigioso arquitecto chileno de la época, se instalan a vivir en la “gran manzana”. Fernando, que ejerce la misma profesión paterna, está involucrado en un gran proyecto con el afamado arquitecto alemán, Mies van der Rohe, discípulo de Walter Gropius. Como el matrimonio Santana se desenvuelve en los círculos sociales y culturales más refinados de Nueva York, la inquieta Trinidad comienza a sentir la influencia de la sociedad norteamericana, donde la liberación femenina lleva la delantera. Basta sólo con recordar quiénes formaron las primeras grandes compañías de ballet como Isadora Duncan, Martha Graham, entre tantas otras y que este hecho se repitió en numerosos otros ámbitos de los Estados Unidos. Es así como la elegante chilena empieza a buscar trabajo para conocer más a fondo la idiosincrasia de la apasionante y multicolor metrópolis de Nueva York que en aquella época ya contaba con la presencia de los empresarios, artistas, intelectuales y científicos más destacados del orbe.

Frases como “La vejez no existe, sólo existe la pena” de Edith Wharton y tantos otros pensamientos femeninos de Norteamérica en esa época hicieron evolucionar la mente de la joven chilena. Finalmente, el destino la llevó a conocer una Escuela de Relaciones Públicas, un oficio totalmente desconocido en Latinoamérica lo que hizo que cambiara su inquietud laboral por la de estudiar esta novedosa carrera.

Con su bagaje neoyorquino, su titulo de Relacionadora Pública y un breve viaje por las principales capitales europeas, donde conoce personalmente a Simone de Beauvoir, máxima expresión de la libertad femenina de aquel entonces, Trinidad aterriza nuevamente en su país de origen. Al poco tiempo se pone en contacto con la famosa senadora María de la Cruz y forman la “Sociedad Beauvorista” una de las entidades más importantes que colaboraron con la liberación del pensamiento femenino en Chile.

La novela va combinando el presente y el pasado de Trinidad, que en la actualidad, cuenta con setenta años y vive en un lujoso”resort” para ancianas millonarias en Pirque. Desde allí revisa, estudia y analiza sus éxitos y fracasos personales y profesionales, sus mentores, sus recuerdos de la infancia, en particular, su estricto padre que la castró emocionalmente cuando le enseñó a no llorar; sus suegros, su matrimonio, su amante, su hijo, sus nietas, su nana, su mejor amiga en el “resort”, una empedernida periodista, que es como el otro yo de la autora, nos recrean casi setenta años de la vida femenina y burguesa de nuestro país.

“La Burguesa Rebelde” de María Angélica Blanco tiene la novedad de no contar con lugares comunes, tan frecuentes en la actual narrativa chilena, como la homosexualidad, el incesto y el morbo, en general, además del uso y abuso de palabrotas. Además, la autora denota una clara cultura general y literaria ya que a través de toda la obra aparecen asertivas inserciones de autores clásicos de todos los tiempos como Homero, Skakespeare, el Dante y el Goethe, entre otros.