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Origenes del conflicto arabe israelí

Transcripción de "La Huella", periodismo de investigación, Santiago de Chile. Por Henzo Lafuente

Terrorismo moderno: La irrupción de Israel y la fallida resistencia palestina

Una de las principales razones del terrorismo en el Medio Oriente tiene su punto de partida en el conflicto árabe-israelí.

El auge del nacionalismo europeo durante el siglo XIX y especialmente la intensificación del antisemitismo a partir de 1880, estimuló a los judíos europeos a buscar refugio en su "tierra prometida", Palestina.

Theodore Herzl, autor de "El estado judío"(1896), fundó la Organización Sionista Mundial en 1897 para resolver el "problema judío" en Europa. Como resultado, la emigración judía a Palestina se incrementó especularmente.

La Declaracion BalfourEn 1880, los árabes palestinos constituían alrededor del 95% de una población total de 450 mil habitantes. No obstante, algunos dirigentes palestinos reaccionaron con alarma ante la emigración, la compra de terrenos y las reivindicaciones judías, y desde entonces se convirtieron en implacables opositores al sionismo.

A comienzos del siglo XX no había muchos judíos en Palestina. Su número aumentó de 12 mil en 1845 hasta aproximadamente unos 85 mil en 1914. La mayoría de los habitantes de la zona eran musulmanes y cristianos. El apoyo al movimiento sionista procedía sobretodo de los judíos de Estados Unidos y de Europa.

Durante la Primera Guerra mundial (1914-1918) el sionismo consiguió el respaldo de Gran Bretaña, que buscaba, a su vez, la colaboración de los judíos en su lucha en contra de Alemania.

El gobierno británico manifestó sus intenciones el 2 de noviembre de 1917, en forma de carta al ministro de Asuntos Exteriores Arthur James Balfour a los dirigentes sionistas en Gran Bretaña, conocido como la Declaración Balfour, se aprobaría el establecimiento en Palestina de una patria para el pueblo judío y no escatimaría esfuerzos para conseguir ese objetivo, quedando muy en claro que nunca se hariá nada que perjudicara los derechos religiosos y civiles de las comunidades no judías existentes en Palestina.

Mandato británico

Una vez finalizada la guerra mundial, los términos de la Declaración Balfour se incluyeron en el Mandato de Palestina, aprobado por la sociedad de las Naciones en 192. Ese mandato encargó a Gran Bretaña la gestión de Palestina y le confió la tarea de ayudar a los judíos para "reconstruir su patria en ese país".

Durante el mandato británico, que duró hasta 1948, comemzaron a formarse asentamientos judíos de gran envergadura y a desarrollarse empresas agrícolas e industriales sionistas. La comunidad judía se multiplicó por diez, especialmente en la década de los treinta, cuando los judíos huyeron de las persecuciones nazis en Europa.

Tel Aviv se convirtió en la comunidad judía más importante del país, se fundaron docenas de ciudades y pueblos y se establecieron centenares de colectividades agrícolas judías (kibbutzim) y de cooperativas.

Los funcionarios británicos, dependientes del Alto Comisionado para Palestina, nombrado por el gobierno de Londres, eran los responsables de la defensa y la seguridad, de la inmigración, del servicio de correos, del transporte y de las instalaciones portuarias.

Los británicos intentaron mantener el frágil equilibrio entre los intereses y reivindicaciones de los judíos y los de la población predominantemente árabe, pero la oposición a los británicos y a los judíos fue creciendo en la medida que aumentaba la inmigración y se extendían los asentamientos judíos.

El malestar culminó con un levantamiento árabe entre 1936 y 1939 que fue fimalmente reprimido por el ejército británico en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

La primera derrota

La lucha por Palestina, que se mitigó durante la Segunda Guerra Mundial, se reanudó en 1945. Los horrores del holocausto despertaron la simpatía mundial por los judíos europeos y por el sionismo y, pese a que Gran Bretaña se resistía a recibir a otros 100 mil judíos en Palestina, muchas víctimas de los campos de concentración nazis consiguieron entrar ilegalmente.

Varios planes para resolver el problema palestino fueron repudiados por ambos lados. Finalmente, los británicos declaraon el mandato impracticable y traspasaron el problema a las Naciones Unidas en abril de 1947. Judíos y palestinos se prepararon para un enfrentamiento.

Aunque los palestinos superaban en número a los judíos (aproximadamente 1.300.000 frente a 600.000 respectivamente), éstos últimos estaban mejor preparados. Tenían un gobierno semiautónomo dirigido por David Ben Gurion, y su milicia, la Haganá, estaba bien entrenada y tenía experiencia. Los palestinos, por su parte, nunca se habían recobrado de la revuelta protagonizada hacía poco, y la mayoría de sus dirigentes estaban en el exilio.

El mufti de Jerusalén, principal portavoz de los palestinos, se negó a aceptar el plan de la ONU que establecía la división de la zona en dos estados, uno árabe y otro judío, en noviembre de 1947, mientras los judíos lo aceptaron.

El Estado de Israel fue establecido el 14 de mayo de 1948. Cinco ejércitos árabes atacaron Israel, siendo derrotados estrepitosamente. Israel amuentó su territorio. Jordania tomó la orilla oeste del río Jordán y Egipto ocupó la franja de Gaza.

La guerra produjo el exilio de 780.000 palestinos, temerosos de posibles represalias, quienes se distribuyeron en los países vecinos, en especial en Jordania.

En 1967, durante un nuevo conflicto bélico, la denominada Guerra de los Seis Días, los israelitas conquistaron la Cisjordania y la Franja de Gaza, entre otras áreas.

De allí en adelante, la lucha franca en los campos de batalla daría paso a una oscura y sorda: el terrorismo.